Ofelia de Pablo y Javier Zurita son documentalistas, artistas visuales y cofundadores de Hakawatifilm, una productora multimedia independiente especializada en nuevas narrativas con el impacto social.
Su trabajo combina fotografía, cine documental educación participativa para transformar miradas y en torno a los derechos humanos, la migración, la igualdad de género y el medioambiente. Han desarrollado proyectos en más de 70 países publicado en medios como The Guardian, The y New York Times, National Geographic y El País Semanal. Sus trabajos han sido reconocidos en el Wildscreen Festival de Reino Unido y nominados a los Amnesty Media Awards.
Comisariado: Hakawatifilm
Diseño expositivo: Hakawatifilm
La migración es un fenómeno complejo que ha moldeado sociedades a lo largo de la historia )’ que, a menudo se ve acompañada de narrativas negativas que oscurecen las voces y las vidas de quienes las viven. En este contexto, surge el proyecto Goals for Hope, que presenta historias de jóvenes migrantes a través de fotografías, piezas audiovisuales y las textos realizados por ellos mismos en un proceso colaborativo que refleja su realidad desde su propia perspectiva.
Este proyecto proporciona herramientas artísticas audiovisuales a los jóvenes que han vivido procesos migratorios para que expresen sus desafíos, logros )’ temores. Goals for Hope recorrerá España con el objetivo de tratar de cambiar la narrativa negativa impuesta sobre los migrantes, creando una plataforma donde ellos mismos nos narren sus propias historias.
En esta ocasión, son los integrantes del FC Darna, Más que Campeonas, Las Dragonas Lavapiés y el equipo de CEAR Canarias quienes, a través del arte y el deporte, buscan de crear una nueva narrativa visual que promueva la lucha contra el racisn10 fomentando una valiosa experiencia de autorrepresentación.
A través del arte se convierten en narradores de sus propias historias, generando empoderamiento y un debate social guiado por ellos mismos que impulse un diálogo sobre la representación y la integración.
Esta exposición forma parte de un recorrido que continuará por toda la geografía sumando voces que ayudaran a construir un nuevo mapa de la narrativa visual de las migraciones creado por sus protagonistas.
Goals for Hope se convierte en una herramienta educativa y participativa de cambio social donde se invita a reflexionar sobre el significado de ser migrante en el mundo actual y sobre cómo el arte y el deporte pueden ser un poderoso vehículo ele transformación social.
Ofelia de Pablo y Javier Zurita.
Más información: www.goalsforhope.org
“Un balón para dejar de sentirse solo”
Brian Quevedo, entrenador del CEAR Canarias
¿Quiénes son CEAR CF Canarias?
El CEAR CF nació en Alicante en 2019 como un proyecto de la Comisión Española de Ayuda al Refugiado (CEAR) para ofrecer algo más que asistencia básica a personas migrantes y refugiadas: un espacio donde sentirse parte de algo. Un equipo de fútbol pensado para quienes llegan huyendo de situaciones extremas y encuentran, en el deporte, una oportunidad para integrarse, relacionarse y reconstruir vínculos emocionales.
El proyecto nació en Alicante, pero pronto creció y hoy está presente también en Madrid, València, Gran Canaria y Málaga. En Gran Canaria, cada año, varias decenas de refugiados de distintas nacionalidades se reúnen alrededor de un balón, un campo de césped sintético y, sobre todo, un equipo. Porque más allá del bienestar físico que aporta el deporte, hay una herida común entre quienes han tenido que abandonar su hogar: la soledad. Soledad frente a las barreras administrativas, culturales o lingüísticas; soledad en el éxito y en el fracaso; soledad cuando nadie entiende tu idioma.
En ese contexto, el fútbol se convierte en una lengua casi universal. Así lo entiende el entrenador Brian Quevedo del equipo esta temporada, que se incorporó al proyecto de forma voluntaria cuando el CEAR CF se quedó sin míster: «Es lo que tiene el fútbol, para adaptarse a una nueva sociedad es una plataforma magnífica». Para muchos de los jugadores, CEAR no es solo un equipo: es el lugar donde vuelven a sentirse visibles, acompañados y parte de una comunidad.
“Todos somos personas que caminan bajo el mismo sol”
MAMADOU SISSOKO. Mali. 2006.
CEAR CF (Canarias)
Mamadou es el mayor de siete hermanos y creció en un país en guerra. Su padre no le dejaba jugar al fútbol por miedo a que fuera secuestrado y convertido en niño soldado. Con 16 años decidió cruzar el mar para perseguir su sueño. Cuatro días de viaje donde “te haces hombre” para vencer al miedo y al hambre.
Hoy es capitán del equipo de refugiados y ha aprendido español en tiempo récord para poder estudiar electricidad. Sueña con trabajar duro para comprarle una casa a su madre y volver a verla sonreír. Fotografía pájaros porque echa de menos a sus animales y a su caballo. Y aunque guarda el recuerdo de su abuela «aquí, en el corazón», sus compañeros de fútbol son su familia.

“En mi país no se puede soñar”
SOULEYMANE CISSAKHO. Mali. 2006.
CEAR CF (Canarias)

Souleymane desde pequeño ha mirado al futuro. No podía imaginar su vida encerrado en un solo lugar. Aunque creció en Mauritania, lejos de la guerra de su Mali natal, su deseo de «conocer el mundo» lo empujó a tomar una decisión valiente y silenciosa.
Con solo dieciséis años, se lanzó al mar en una patera con 47 personas, guardando el secreto de su viaje para que su madre no viviera con miedo. Tras cuatro días de incertidumbre sobre las olas, llegó a Canarias con la madurez de quien ya sabía lo que era trabajar duro en el taller mecánico de su tío.
Hoy, a sus dieciocho años, Souleymane ha cambiado las piezas de los coches por la madera de la carpintería, estudiando con la mirada puesta en un horizonte claro: trabajar para volver a abrazar a su madre y a sus dos hermanas pequeñas, de seis y ocho años, a las que no ve desde hace más de dos años. Para él, el campo de fútbol es el lugar donde el silencio de la distancia se llena de voces amigas; “aquí dejó de ser un extraño para ser parte de una familia que celebra junta”
Souleymane aprendió a cocinar con su madre y ahora su plato favorito, el mafe es el que cocina para sus compañeros de piso; compartir la cocina es, también, una forma de decir «estoy en casa»
“Migraron a Barcelona y montaron un equipo de fútbol para agarrarse a la vida”.
Sergi Llamas, entrenador del FC Darna
¿Quiénes son los FC DARNA?
Darna nace en el Raval, en Barcelona, como una asociación de ayuda a jóvenes migrantes sin referentes familiares que llegan con la esperanza de construir un futuro.
Los chicos de la asociación pidieron a Ángela Pérez-Chuecos (la presidenta) crear un equipo de fútbol. Empezó como un simple torneo. Angela hizo caso a las demandas de los chicos y se lanzó a una piscina con poca agua: en agosto de 2019 fundó el F.C. Darna, un equipo de fútbol 11 sin dinero, con pocas posibilidades de futuro pero cargado de ilusión. Hoy están federados y aunque con pocos recursos la pasión se respira en el campo.
Luchan por hacer su sueño realidad “ser campeones de liga” Mientras aprenden gracias al fútbol a reconstruir sus vidas y para ellos este club se ha convertido en “su segunda casa”
“Darna significa hogar en árabe. Darna es acogida, es refugio, es hogar… Es un lugar de empoderamiento personal y colectivo, en el que cada uno arranca su vida en Barcelona y empieza a buscar lo básico para sobrevivir: comida, trabajo, vivienda, familia, amigos, y un equipo de fútbol. Mi padre siempre dice que la familia no es la que heredas si no la que uno construye. Darna es ante todo eso: una familia. Una casa donde vive una familia, que crece año a año y aunque vaya cambiando de miembros, sigue viva y con la misma identidad y finalidad del primer entrenamiento”
“El fútbol y el dibujo son mis dos amores, los llevo desde pequeño unidos en mi cabeza y en mi corazón”
ZAKARIA EZZOUYN. Marruecos 2001.
FC Darna (Barcelona)
Zakaria llega al campo con su sonrisa de buen chico que se transforma en un carácter enérgico durante los partidos. Estudia diseño gráfico y tiene claro que quiere llegar a ser un gran artista aunque aún no puede trabajar por falta de papeles.
“Zaka” está esforzándose al máximo por desarrollar un estilo propio que fusione sus orígenes con su nueva vida aquí “con mi arte, ¡quiero hacer cosas especiales!” . Él es el creador de la bandera de los Darna que cada fin de semana ondea desde las gradas. En los veranos combina las clases de dibujo que imparte a niños con cortar el pelo en la peluquería de Youssef.
Su rostro se entristece cuando habla de su madre “soy hijo único y mi padre murió cuando yo era pequeño. Es mucha la distancia, esto es lo peor”
“Tú estás ahí luchando y la gente detrás de ti, que no te conoce, te juzga mal, quiere que te calles, que te marches, que desaparezcas. A veces notas ese racismo pero esto no te tiene que afectar, hay que estar preparado”
“Hay situaciones que tenemos que no son fáciles, necesitamos ayudarnos y el Darna está ahí siempre, es una puerta para la esperanza”

“El fútbol cambia la vida de la gente, los hace mejores».
Dolores Galindo, presidenta de las Dragonas de Lavapiés
¿Quiénes son las Madres Dragonas de Lavapiés?
Las madres de los Dragones de Lavapiés, las Madres Dragonas, juegan tres veces a la semana en el precario solar de la calle Embajadores bajo el hermoso muro que reza “Libres totalmente Socialmente iguales” compartiendo espacio con sus hijos cada día. “Ellos ahora son los que nos animan en los partidos” afirman las madres.
Las Dragonas de Lavapies participaron en 2019 en el evento “Diversity House” organizado en París por FARE (Football Against Racism in Europe ) con motivo del Mundial de Fútbol Femenino y formaron parte del encuentro internacional “Inspire” organizado por FARE en Varsovia, sobre la integración de las mujeres refugiadas a través del fútbol. Ese mismo año crearon el evento “Mujeres cambiando las reglas del juego” junto a la Red de ONGD Madrid, para celebrar el empoderamiento femenino a través del fútbol.
“Aquí me respetan tal como soy”
HAJAR TABIT. Marruecos.. 2005.
Madres Dragonas de Lavapiés (Madrid)

Hajar llegó hace dos años para reunirse con su padre. Allí estudiaba Economía y ahora se esfuerza en dominar el español para poder entrar en la universidad y especializarse en finanzas. Vino para construir “un futuro real”. Le gusta caminar por la ciudad, visitar museos y fotografiar los detalles, las flores y la luz del sol. En las Dragonas ha encontrado un espacio donde sentirse acompañada y libre. “No pensaba que en España había racismo”. A veces siente las miradas por llevar velo, especialmente de personas mayores. Pero en el equipo sabe que no tiene que cambiar para ser aceptada.
“El fútbol me ha salvado, en el ‘campito’ ocurre la magia.”
TANIA APARECIDA. Sao Paulo, Brasil.
Equipo Madres Dragonas de Lavapiés (Madrid)
Para Tania lo que iba a ser un viaje de un año se convirtió en su vida entera y hoy este país es su hogar.
Su camino no ha sido fácil: es superviviente de violencia de género, cría sola a su hijo y sostiene el peso de dos trabajos. El fútbol se ha convertido en su salvavidas, “un espacio donde todo lo malo desaparece”.
Las Dragonas han sido la red que le ha recordado que, aunque una se caiga, siempre puede volver a levantarse. Su mayor alegría es ver crecer a su hijo, mientras sigue demostrando que siempre se puede salir adelante.

“Muchas niñas llegaron al equipo sintiéndose diferentes. En el fútbol encontraron un lugar donde volver a sentirse libres”.
¿Quiénes son MÁS QUE CAMPEONAS?
Más que Campeonas nace en Sevilla como un proyecto impulsado por Fundación Fútbol Más para garantizar que niñas y adolescentes —muchas de ellas migrantes o en contextos de vulnerabilidad— puedan acceder al juego, al deporte y a espacios seguros donde crecer acompañadas.
El equipo reúne a niñas de distintos países y culturas que han vivido cambios, separaciones familiares y nuevos comienzos. Algunas llegaron huyendo de la guerra, otras dejaron atrás sus pueblos, amistades o parte de su familia para empezar una nueva vida en España. En el campo encontraron algo más que fútbol: amigas, confianza y un lugar donde sentirse parte del grupo.
Los entrenamientos de Más que Campeonas utilizan el juego y el deporte como herramientas para fortalecer la autoestima, la convivencia y el trabajo en equipo. Aquí no se trata solo de competir, sino de aprender a escucharse, cuidarse y confiar unas en otras.
“Cuando jugamos estamos juntas, felices y tranquilas”, cuentan las niñas. Para muchas, el equipo se ha convertido en un pequeño refugio dentro de una ciudad nueva.
Más que Campeonas busca que ninguna niña se quede fuera del juego por su origen, su situación económica o su contexto social. En el campo importa menos de dónde vienes y más cómo acompañas a la compañera que tienes al lado.
“En el campo de fútbol da igual de dónde vengas. Aquí cabemos todas”
ALEXANDRA. Nicaragua. 12 años.
Más que Campeonas. Fútbol Más. (Sevilla)

Alexandra llegó a Sevilla hace tres años desde Nicaragua. Allí vivía rodeada de tierra, árboles y naturaleza. Recuerda la libertad de jugar en la calle, trepar, correr al aire libre y sentirse parte del campo, pero también la violencia: en su entorno había machetes en las calles y situaciones que llevaron a su familia a buscar un lugar más seguro.
Emigrar significó dejar atrás esa naturaleza y esa sensación de libertad, pero también encontrar una oportunidad para estudiar y crecer sin miedo. En Sevilla ha mejorado mucho en sus estudios, aunque a veces siente que la ciudad la encierra.
Echa de menos la tranquilidad de su tierra, los animales y los cafetales, pero en el fútbol ha encontrado otro campo donde volver a sentirse libre. Con la cámara fotografía la luna, a sus amigas, los juegos y los pequeños momentos que le recuerdan que puede seguir siendo ella misma: “Me prometí a mí misma jamás cambiar. Quiero seguir siendo aquella niña alegre y feliz.”